lunes, 19 de septiembre de 2016

Artículo: COSAS QUE DEBES SABER SI PARTICIPAS EN GRUPOS DE WHATSAPP PARA PADRES DE ALUMNOS


Estos grupos hacen que problemas aislados con los profesores se conviertan en problemas colectivos

Tampoco deberíamos obsesionarnos con los deberes de nuestros hijos.

Soy profesora desde hace 17 años, tengo tres hijos en primaria y hace poco reuní el valor para abandonar un grupo de WhatsApp. Se trataba de un grupo formado por los padres de los compañeros de clase de una de mis hijas y lo hice porque se había generado un ambiente incómodo.
Incluso antes de que empezaran las clases, algunos padres compartieron opiniones desfavorables sobre el docente que les habían llegado a través de terceras personas. Curiosamente, yo era la única que había tenido una experiencia directa con el docente, porque había dado clases a mi hijo mayor, pero la gente estaba predispuesta en su contra sin conocerlo.
Nada más empezar las clases, se criticaba cada decisión que tomaba, incluso en un tono ofensivo. Una de las integrantes del grupo pidió un poco de paciencia y algunos de los padres se volvieron en su contra. Como si el hecho de reclamar sensatez fuese sinónimo de no preocuparse por el bienestar de los niños. En ese momento, al ver cómo estaban las cosas, abandoné el grupo.
Desde hace un tiempo, los grupos de WhatsApp han ocupado el lugar de los corrillos que se formaban a la salida del colegio.
Por tratarse de un fenómeno nuevo, a veces no los manejamos bien y desde mi experiencia como madre y profesora, creo que deberíamos tener en cuenta lo siguiente:
- Que nuestras opiniones sean propias. En el caso de mi grupo de WhatsApp, el clima hostil hacia el docente empezó antes que las clases. Podría darse el caso de que el docente no sea bueno, claro, y que las críticas estuvieran justificadas. Pero también hay ocasiones en las que sencillamente los métodos de un docente, aunque sean válidos, no convencen a todos. O podría ser que los comentarios negativos se debieran a una mala experiencia aislada. Sea como sea, lo mejor es confiar en las capacidades del docente y dejar pasar un tiempo para formarnos una opinión. Así evitaríamos que problemas individuales se conviertan en problemas colectivos.

- Que hay unos cauces establecidos para las quejas. Es normal que la gente use los grupos para desahogarse, pero debemos mantener el respeto y saber que esos grupos no solucionan los problemas. En caso de que hubiera algún problema grave, yo recomendaría hablarlo primero con el docente. En caso de que no funcione, los padres pueden acudir a la dirección del centro. Y en caso de que esto tampoco funcione, queda el recurso de instancias superiores. Los padres tienen todo el derecho de acudir a éstas instancias, pero la mayoría de las veces, los problemas tienen una solución más sencilla.

- Que hay que crear un clima agradable. Los grupos de WhatsApp generan cierta presión grupal. Pasa incluso cuando toca felicitar un cumpleaños. En caso de no hacerlo, siempre queda la posibilidad de que se vea como una ofensa. Pues bien, en los grupos de padres, si no te sumas a las quejas, podría parecer que no te preocupas lo suficiente por los niños. Por tanto, habría que promover un clima en el que todo el mundo se sienta cómodo para verter sus opiniones personales, aunque no coincidan con las de la mayoría.

- Que los asuntos privados deberían quedar al margen. Los grupos de padres de alumnos existen para hablar de cuestiones relativas al colegio. Sería conveniente que dejáramos las cuestiones privadas para los grupos de amigos. Y lo mismo digo sobre los chistes y los vídeos que nada tienen que ver con el colegio, así como los chismes y críticas improductivas y maliciosas.

- Que no le quitemos responsabilidad a nuestros hijos. Los deberes de nuestros hijos ocupan buena parte de las conversaciones en estos grupos: que si son muchos, que si son pocos... Si hay alguna queja, como dije, lo mejor es hablarlo con el docente. También suele haber muchas peticiones del tipo: "A mi hijo no le ha quedado claro si tocaba hacer este ejercicio o aquel" o "Mi hijo se ha olvidado las fichas en clase, ¿me las podéis pasar por WhatsApp?". No creo que sea bueno que nos empeñemos en solucionar los problemas de nuestros hijos: debemos respetar su autonomía y su capacidad de decisión. Y si en algún momento se equivocan, será bueno que aprendan a asumir su responsabilidad. Si resolvemos todo el rato sus problemas, al profesor no le llegará una información adecuada sobre el niño, y no podrá buscar las herramientas necesarias para enseñarle bien.
Al fin y al cabo, se trata de respetar en los grupos de WhatsApp las mismas cosas que fuera de ellos: decir las cosas a la cara y evitar que los problemas concretos se conviertan en una bola muy grande difícil de manejar.

Tomado de: Elpaís.com

lunes, 12 de septiembre de 2016

Artículo: ¿QUÉ DEBEMOS HACER LOS PADRES DURANTE EL AÑO ESCOLAR?

Así como los profesores y alumnos están llamados a asumir unos deberes, los padres también debemos tomar parte activa en la vida escolar de nuestros hijos. Este tema es de vital importancia si lo que se pretende es educar a los hijos de forma integral, logrando un trabajo conjunto entre la escuela y la familia.
La escuela es el complemento educativo más importante en la formación de los hijos, de hecho es allí donde pasan la mayor parte de su tiempo, siendo éste el escenario de aprendizaje no sólo intelectual, sino de desarrollo social y emocional. Por eso es importante que como padres de familia creemos un vínculo con el colegio y no nos desliguemos de este aspecto protagonista en el desarrollo de los hijos.
Es importante que los hijos sientan que como padres nos interesamos por lo que sucede en el colegio, pues para los chicos este espacio hace parte de su vida. En este caso, el desinterés que podamos demostrar como padres puede ocasionar inseguridad emocional e inestabilidad en nuestros hijos.
La educación es una tarea conjunta entre colegio y familia. Si ambos trabajan por separado, no se lograrán a cabalidad los objetivos que se ha trazado en la educación de los hijos. Es por ello muy importante que como padres procuremos:
1.- Conocer a los profesores del curso. Es importante conocer a las personas que estarán al frente de la educación de nuestros hijos. No tiene que ser una reunión formal, sólo una charla para que ambas partes se presenten y propicien un acercamiento inicial. Para los docentes también es importante conocer el ámbito familiar en el que crecen los alumnos.
2.- Mantenernos en constante comunicación con la escuela. Conocer cómo se comportan los hijos, cómo va su proceso, en qué tienen dificultades y cuáles son sus puntos fuertes. Esta valiosa información sirve además para establecer objetivos en casa. 
3.- Asistir a las reuniones de padres. Los colegios abren diversos espacios para que los padres participen y se involucren mucho más en el proceso educativo, pero muchas veces somos los padres los que cerramos esas puertas de diálogo, olvidándonos que se trata del proyecto educativo de nuestros propios hijos.  
4.- Crear un vínculo positivo. Como sabemos, los padres somos el principal modelo y ejemplo para nuestros hijos. Si observan que en casa hay una actitud abierta y una relación recíproca con el colegio, ellos se harán conscientes de que ambos conforman un equipo que tiene como objetivo central su bienestar y desarrollo integral.
También es  muy importante que los padres nos refiramos al colegio en términos positivos y mostremos una actitud alentadora hacia los hijos. Es muy difícil exigirles que quieran el colegio cuando nosotros  expresamos y demostramos todo lo contrario.
5.- Manejar las diferencias entre los adultos. Se debe dejar a los hijos fuera de toda situación de desconcierto, pues serán ellos los más perjudicados. Cuando como padres estemos en desacuerdo con alguna decisión de la escuela, debemos hablar directamente con la persona encargada para resolver la problemática, pero nunca involucrar a los hijos en ella. Lógicamente, esta premisa es igualmente válida para la escuela, quien no debe desautorizar a la familia. 
6.- Participar en las actividades. Las instituciones educativas están compuestas por tres grupos principales: los profesores y empleados, los estudiantes y las familias. Si estas últimas no se hacen partícipes, el conjunto queda incompleto. 
Participar en las actividades de formación como las escuelas de padres, talleres y conferencias, es ejercer un deber que se tiene como padre de familia, además es una valiosa oportunidad de capacitación para educar mejor. Adicional a éstas, también están los entes administrativos que son de competencia de los padres, como la sociedad de padres y las juntas directivas.
Aparte para los hijos es gratificante que como padres tengamos presencia en estas iniciativas, en especial las recreativas (como bazares, actividades culturales, de integración, etc.) que involucran a todo el grupo familiar.  
7.- Apoyar a los hijos en sus deberes escolares; no hacerlos por ellos. Nuestros hijos deben asumir sus responsabilidades desde que son pequeños, así como las consecuencias de sus actos, por eso se debe evitar llevarles tareas o materiales de estudio cuando se les olviden en casa. “Alcahuetear” o hacernos "cómplices" en este aspecto, es hacerles daño.
Cuando padres y profesores trabajan unidos buscando el logro de objetivos comunes, los frutos se verán reflejados en la formación académica y humana de los hijos.
Tomado de  LaFamilia.info


lunes, 5 de septiembre de 2016

Artículo: MIS HIJOS SE PELEAN - ¿Cómo debemos actuar los padres?


A ciertas edades de los hijos, los conflictos entre hermanos suelen ser frecuentes, afectando así la armonía familiar. No obstante, la forma como los padres manejen la situación, determinará la superación del conflicto o se prestará para fomentar rivalidades que podrán extenderse hacia la adultez de los hijos.
Los padres no deben permanecer indiferentes ante las peleas de sus hijos. Sobre todo porque lo que está en juego son las relaciones familiares. ¿Cómo debemos actuar los padres?
Estas son las pautas a seguir:
Escuchar a cada hijo por separado antes de formar una opinión. Luego de una pelea es bueno conversar con cada uno de los hijos e invitarlos a reflexionar acerca de su error y cómo podrían proceder para resolver la situación. Los padres deben insistir en la idea que las peleas no son la forma de arreglar las dificultades ni los desacuerdos, para eso existen el diálogo y la negociación. Hay que enseñarles también a perdonar  y a pedir perdón a sus hermanos.
Trazar límites. Muchas veces al establecer normas y límites claros en el hogar, disminuyen los conflictos entre los hijos, por ejemplo: horarios para que ambos puedan hacer uso del computador o la tableta, pedir siempre permiso para tomar algo de la habitación del otro, etc.
No implicarse en el conflicto. No es nada conveniente tomar partido por uno de los hijos o ponerse en contra del otro. El papel que les corresponde a los padres frente a las peleas entre sus hijos, no es el de abogados, defensores, ni jueces; sino el de educadores.
No perder la cordura. Los especialistas aseguran que las peleas son el termómetro de la paciencia de los padres. Aquellos que tienen un umbral de tolerancia muy bajo a las peleas, se ponen cada vez más autoritarios, más sancionadores y por lo tanto los hijos pelearán más. Y esto por una razón muy simple: las peleas no se pueden extinguir sólo con una prohibición o un regaño; hace falta ir más allá y llevar a cabo una labor conciliadora y de enseñanza de tolerancia y respeto.
No mostrar preferencias por ninguno de los hijos. La rivalidad entre hermanos puede tener origen en la competencia por el amor de los padres. Para prevenir posibles conflictos entre hermanos, los padres deben evitar favoritismos, cariños exclusivos y diferencias de trato, pero ante todo, nunca hacer comparaciones entre hermanos.
Aprovecharlo como una lección para la vida. Estos conflictos son una oportunidad para enseñarles a los hijos a vivir los valores en carne propia -tolerancia, respeto, solidaridad, fraternidad, autocontrol, generosidad- también para entrenarse en la resolución de conflictos, en la negociación y el diálogo. Es motivo además, para sembrar en ellos el valor de la familia, muchas veces estas situaciones bien manejadas, sirven para crear una unión más sólida entre los hermanos.
No dramatizar en este tema. Lo importante es tener paciencia y actuar siempre con la máxima neutralidad en estas luchas, repartiendo el cariño con la máxima equidad.

 Tomado de: LaFamilia.info


martes, 23 de agosto de 2016

Artículo: LOS NIÑOS Y LA ELECCIÓN DE SU VESTUARIO

Llega una edad, más o menos entre los 6 y 7 años, donde los niños comienzan a sentir agrado por su apariencia y se despierta en ellos el gusto por la moda. Lo cual es bastante positivo si se trata de la manera correcta, pues aunque parezca un tema superfluo, es un ejercicio rico en aprendizaje para los hijos.
 Dejarlos ser ellos
 La elección del vestuario es parte de los primeros pasos en la definición de la personalidad de su hijo, asimismo surgen las manifestaciones iniciales de autenticidad, las cuales deben ser apreciadas y respetadas por los padres.
 Este ejercicio permite la construcción de diversos conceptos que resultan de gran valor en la formación de los muchachos, como por ejemplo la toma de decisiones, el arreglo personal, el cuidado de los detalles, la autoestima, la creación del criterio, la comunicación a través del vestuario y el sentido del pudor.
Por ello, resulta de gran provecho que los hijos participen en la elección de su vestuario y no sean los padres quienes imponen sus preferencias. El adulto puede presentar un abanico de opciones, en donde el pequeño pueda ejercer su libertad y tenga la oportunidad de elegir. Los padres, deben tomar entonces una actitud de acompañamiento y asesoría, el cual permite que los niños pongan en práctica algo que les será útil para el resto de sus vidas.
 Criterio para la compra
 Otro elemento que entra en jugo en este tema, es el aprendizaje del criterio para la compra, es decir, evaluar la necesidad y el presupuesto.
 Ya en estas edades la publicidad comienza a tener influencia en sus elecciones. Es natural que los niños quieran tener todo lo que sale nuevo en el mercado y estar a la vanguardia de la moda que observan a través de los medios. Por eso se les debe explicar con argumentos de peso lo que es necesario y lo que no. Igualmente, es importante analizar con ellos, el precio que se pagará por la prenda y el esfuerzo que deben hacer los padres para poder adquirirla.
Un vestuario para cada ocasión
 Las reglas básicas de etiqueta y buenas maneras, deben ser inculcadas desde que los niños están pequeños. Por ejemplo enseñarles a adoptar el vestuario acorde a la ocasión o al evento.
 Una forma ilustrativa y práctica que facilita la comprensión en los niños, es usar ejemplos de la vida diaria, exponerles la diferencia entre el vestido que se lleva a la playa y el que se usa para una cena o celebración familiar.
 Somos los mayores, los que brindamos las pautas, transmitimos valores y con infinito amor, ponemos los límites; dando espacio para que los hijos adopten estas enseñanzas, establezcan sus gustos y personalidad, en un ambiente de libertad.
Tomado de: LaFamilia.info