lunes, 21 de mayo de 2018

Artículo: El exceso de presión sobre el niño merma su autoestima.


A veces como padres exigimos demasiado a nuestros hijos, por lo que podemos provocarles demasiada presión, estrés y un descenso de la autoestima.

Exámenes, actividades extraescolares, idiomas...
¿Pedimos demasiado a nuestros hijos?
¿Puede frustrarnos que no se cumplan las expectativas que ponemos en ellos?

Mar Milla Sánchez, miembro de Saluspot, psicóloga y terapeuta, aborda en esta entrevista hasta qué punto las exigencias de los padres se convierten en un factor de presión para los niños y qué problemas pueden provocar en su desarrollo.
¿Qué signos indican que los niños están sometidos a demasiada presión?
Los padres conocen mejor que nadie a sus hijos, pero a veces en la organización de sus días y en su educación priorizan el beneficio futuro frente al bienestar actual, sin darse cuenta de que del segundo deriva el primero. Los niños finalizan el día cansados y en ocasiones podríamos incluso aplicar el término de “estresados”: los niños dejan de disfrutar de las actividades para realizarlas como una rutina impuesta y aceptada. 
¿Cómo afecta al bienestar mental de los niños que se pongan demasiadas expectativas en ellos?
Como a cualquier adulto, nos genera ansiedad que una persona importante nos haga ver que espera mucho de nosotros. La ansiedad en muchas personas resulta estimulante y hace que sus recursos funcionen a la perfección, pero para otras esta ansiedad resulta negativa ya que limita y bloquea sus potencialidades.
¿Un exceso de expectativas puede crear el efecto contrario, que el niño se paralice?
Un exceso de presión puede hacer que el niño no dé lo mejor de sí o no desarrolle todo su potencial. Esto no solo le perjudica en el presente sino que también merma su autoestima y perjudica el desarrollo positivo de su autoconcepto, por lo que en el futuro, cuando se enfrente a otros retos, su ejecución pueda estar condicionada por fracasos anteriores.
¿Cómo afecta a los padres no ver cumplidas todas las expectativas que ponen en sus hijos?
Partamos de un hecho: el deseo de todo padre y toda madre es el bienestar presente y futuro de sus hijos, por lo que más pronto que tarde reconocen y aceptan que sus hijos tengan sus propios deseos y expectativas.
¿Qué consejos da a los padres para que no exijan a sus hijos más de lo razonable?
  1. Interésate por conocer los deseos y gustos de tu hijo o hija. Para ello debes compartir todo el tiempo que puedas con él.
  2. Planifica sus actividades de acuerdo con él o ella.
  3. Cuando planifiques, reserva un tiempo para el ocio y el juego.
  4. Refuerza cada pequeño logro o esfuerzo.
  5. Demuéstrale y dile que lo valoras por encima de lo que pueda hacer o conseguir.


Tomado de: Serpadres.es



lunes, 14 de mayo de 2018

Artículo: Ser mujer, hija, pareja, madre y trabajadora... y no morir en el intento


















Para las mujeres, en la actualidad, existen otros intereses que van más allá de la maternidad como por ejemplo el trabajo, el desarrollo de una carrera profesional, los estudios o los hobbies, y las mujeres estamos comenzando a darnos cuenta que, si bien la maternidad deseada puede hacernos muy felices, no necesariamente es lo único a lo que queremos dedicarnos.

Por este motivo, estos roles entran en conflicto, generando poco a poco un cambio de modelo de madre y de mujer, que cuenta con el desafío añadido de encontrar nuestra propia manera de “ser madre y ser mujer”.

Finalmente levantarse de la cama después de haber alargado la alarma del despertador por 10 minutos más, darse una ducha rápida, despertar a los niños con dulzura para que comiencen el día de buen humor, luchar con su desayuno, llevarlos al colegio, llegar a tiempo al trabajo, atender las tareas del día más la cantidad de e- mails recibidos, almorzar, asistir a una reunión en el trabajo, salir corriendo por los niños, comprar y llevarle a la abuela la medicina que le han recetado, ir al supermercado, subir y arreglar las compras, dedicarse a los quehaceres del hogar, preparar la cena, acostar a los niños, conversar y compartir con la pareja y luchar para que, por fin sentados en el sofá, no se cierren los ojos al ver una nueva en la TV que les gusta. ¿Te parece familiar?

Seguro que este día, como otro cualquiera, le es familiar a muchas mujeres.

Las prisas y el estrés que supone ser mujer, hija, esposa, madre y trabajadora es un verdadero reto diario. La cuestión no es sólo que la sociedad exige cada vez más, es que las mujeres somos cada vez más exigentes con nosotras mismas, una situación que nos puede llevar al colapso y afectar nuestra salud.

Para no llegar a estos extremos, María Sánchez-Arjona, presidenta de la Fundación Mashumano en España, recomienda que toda mujer haga un stop y reflexione: ¿dónde estoy?, ¿qué es lo que quiero?, ¿soy feliz con mi ritmo de vida?... Es imprescindible, además, aprender a renunciar a algo “porque no se puede llegar a todo”, asegura. “Hay que ser realistas con el tiempo y es mejor no intentar llegar a realizar todo a costa de la salud, sino descartar aquello que sepamos que no es tan imprescindible o buscar distintas alternativas  para lograrlas”.
Mercedes Cano, coach especializada en Empoderamiento femenino e Igualdad de Género, recomienda que aunque en principio pueda parecer imposible, hay que sacar un rato cada día para una misma. Deporte, pasear, quedar con amigas, ver TV o sentarte unos minutos en un lugar tranquilo y escuchar música. “Por breve que sea, dedícatelo. Tienes poco tiempo, pero ese tiempo que tienes debe ser para ti. Cuídate, mímate y dedícate unos minutos al día, aunque sólo sean 15 o 20 al día”.
Por su parte, Luisa Izquierdo, directora de Recursos Humanos de Microsoft, se siente madre, profesional y «Luisa» las 24 horas del día.
Asume que no se puede llegar a todo lo que quisiera “porque las mujeres nos exigimos mucho. A veces somos nuestro propio enemigo”.
Antes me castigaba a mí misma cuando al acabar el día pensaba que había dejado cosas sin terminar, pero he aprendido a pensar en positivo, a relajarme y pensar que mañana lo podré finalizar. Es muy importante saber planificarse según sean de importantes las tareas de casa o el trabajo. También hay que atreverse a pedir ayuda a los demás sin complejos. “Reconozco que es difícil encontrar un rato para una misma, pero hay que hacerlo y no sentirse culpable por ello".

Para nosotras las mujeres, la vida es compleja, queremos ser la mejor hija, madre y esposa además de una excelente hermana, amiga y profesional.  Y a veces simplemente no podemos.  Algunos meses somos mejores en una cosa y otros mejores en otras. A veces nos concentramos tanto en hacer felices a todo el mundo que nos olvidamos de nosotras y cuando nos miramos al espejo estamos cansadas y desaliñadas.  Por eso no podemos ni debemos olvidarnos de nosotras, de la mujer que somos, pues esa es nuestra esencia, debemos aprender a ser la mejor para nosotras mismas,  aceptar que no podemos ser las mejores en todo y dejar de exigirnos tanto.

No hay pila que dure eternamente, así que recárgate porque obviamente aunque deseas atender todo a la perfección siempre, simplemente llegará el día en que tus fuerzas se agotarán. Recuerda que tienes muchos roles, pero antes que nada eres mujer.

Una mujer feliz es una buena madre, pareja, hija, hermana, amiga y trabajadora.


Basado en: abc.es, guioteca.com, vix.com, guiainfantil.com

lunes, 7 de mayo de 2018

Criando hijos tolerantes: Enseña a tu hijo a aceptar a los demás.


aceptación - © Zurijeta | Dreamstime.comAceptar a todos nos une.  


Dentro de un escenario completamente infantil, la aceptación y el rechazo se alternan con frecuencia. Los niños deciden con quién jugar cada día, y van probando relaciones de poder, de conveniencia y finalmente de amistad, buscando conexiones variadas.

Ellos están en formación, y por naturaleza tienen la habilidad de adaptarse y perdonar. Es bastante común que el enemigo acérrimo de hoy llegue a ser el compañero de juegos de mañana.
Sin embargo, estamos viviendo en un mundo cada vez menos tolerante. Como adultos, es difícil dar a otros el beneficio de la duda, y nos sentimos obligados a proteger a los hijos de muchas amenazas reales e imaginadas. Solemos escucharnos decir: “No te dejes, hijo”  “Pega tú primero”.  Y no puede faltar la pregunta frecuente de hoy día: “¿A mi hijo lo estarán buleaando?”
Este panorama de miedo resulta bastante estéril para la siembra de la tolerancia y la convivencia, valores que se aprenden por la práctica.
Te invitamos a que desde casa se enriquezca el ambiente, abriendo las posibilidades para que tu hijo conozca y acepte a los demás.
  1. Enseña a tu hijo a aceptarse a sí mismo.
En casa, pregona este mensaje: "Eres un ser único, precioso e irrepetible. Vales TODO, no por lo que tienes, sino por lo que eres."
Deja que él tenga la práctica de enfrentar retos y resolver problemas.
Deja que se equivoque en un ambiente seguro, donde no pasa nada.
Refuerza su seguridad personal NO metiéndote a “salvarlo” hasta que verdaderamente sea necesario.

2.              Refuerza con tu hijo su identidad.
Él debe saber perfectamente quiénes son sus papás, sus abuelos  y sus primos. ¿De qué país vienen originalmente? ¿Qué idiomas hablan? ¿Qué religión practican?
En casa, ¿cuáles son los valores más importantes que identifican a tu familia? ¿Qué deportes prefieren? ¿Cuáles son sus mascotas?
Ayuda a tu hijo a tener un fuerte sentido de pertenencia dentro de la familia, donde la aceptación debe ser incondicional.

3.              Habla a tu hijo sobre la diversidad.

Todo el mundo es diferente. Todos no tenemos cosas en común y somos diferentes en distintos aspectos,  pero a pesar de las diferencias,  todos somos dignos de respeto.
Conversa con tu hijo sobre las formas de ser diferente. En su salón de clases hay niños y niñas. Hay personas tranquilas y personas inquietas. Hay niños que les gusta el deporte y niños que prefieren leer. Las familias de los niños son diferentes también.
Deja claro que las diferencias son oportunidades para aprender de los demás. La diversidad inspira interés, no miedo.

4.              Habla con tu hijo sobre diferencias físicas y raciales.
Características como color de ojos, cabello y piel son obvias, y los niños se fijan en ellas sin asignarles ningún valor específico. Sin embargo, actitudes racistas se aprenden.
Enseña a tus hijos que hay una sola raza: la raza humana. Todos tenemos características físicas que recibimos en herencia de nuestras familias. Debemos de sentirnos orgullosos de nuestras facciones únicas y respetar a los demás sin poner ninguna barrera racial.

5.              Concientiza a tu hijo sobre las diferencias socioeconómicas.
En algunos ambientes, las personas se clasifican por su clase social.
Enseña a tu hijo a respetar a todos por lo que son y no por lo que tienen. El esfuerzo de cada persona se valora, y el dinero no da el derecho de menospreciar a nadie. A todos se les trata con educación.

6.              Enseña el respeto por las diferencias sexuales.
La homofobia no debe tener lugar en tu casa, ni los comentarios ni términos anti-gay.
Enseña a tu hijo a aceptar que hay diferentes formas de ser hombre y mujer y todas son dignas de respeto.
En casa no permitas comentarios ni chistes racistas, sexistas o socioeconómicas  y siempre señala actitudes racistas como inaceptables cuando se manifiestan en los medios o la conversación de adultos
7.              Invita a tu hijo a ser empático.
En la vida diaria hay muchas oportunidades para tener paciencia con los demás y no descalificarlos por tener diferentes habilidades o diferentes puntos de vista.
Invita a tu hijo a siempre dar a otros una primera oportunidad, pensando en los sentimientos.

La Aceptación y la Tolerancia ayudan a crear un ambiente donde tu hijo y su familia también serán aceptados y sin condiciones.
Tomado de about.com